El Concejo Deliberante de Pinamar ha puesto sobre la mesa un tema histórico y polémico que divide aguas en la comunidad: la eliminación definitiva de los cuidacoches o «trapitos». En una entrevista con el concejal de La Libertad Avanza, José Luis Arata, se revelaron los detalles de una propuesta que busca transformar la fisonomía de la ciudad, impulsada por un fuerte reclamo vecinal.
El origen del conflicto: 300 firmas por el orden
La iniciativa, presentada en la Comisión de Seguridad por la concejal Sabrina Giraldi (Alianza Pro – LLA), nace del descontento de un sector de la sociedad civil. Según Arata, la propuesta cuenta con el respaldo de más de 300 firmas de vecinos de Pinamar y Valeria del Mar que exigen la derogación de la actividad.
Las dos caras de la moneda
El debate en el recinto no es sencillo y enfrenta dos visiones ideológicas marcadas:
- La visión de Orden: Sostenida por los bloques libertarios y del PRO, que ven en la actividad un síntoma de falta de control municipal y un riesgo de que derive en extorsión, especialmente durante la temporada alta.
- La visión Social: Representada principalmente por Unión por la Patria, quienes argumentan que para muchas familias locales, esta actividad representa un ingreso complementario vital frente a la crisis.





