jueves, junio 13

La sorprendente historia con $430 mil en disputa y final inesperado que unió a dos chicas que tienen el mismo nombre

Las dos se llaman Delfina Ramírez. Una vive en Pinamar, provincia Buenos Aires; y la otra en Machagai, provincia Chaco. Sus destinos se cruzaron de casualidad y se desató una “cadena de favores” que hasta movilizó a la policía chaqueña

Las dos tienen el mismo nombre. Una vive en Pinamar, provincia de Buenos Aires; y la otra en Machagai, provincia de Chaco. Las separan un poco más de 1.400 kilómetros pero las une una sorprendente historia que tuvo un final feliz gracias a una “cadena de favores” que hasta involucró a la policía chaqueña.

El sábado 11 de mayo, la bonaerense Delfina Ramírez estaba expectante por cobrar su sueldo. Tenía que recibir una transferencia por $430 mil pero eso nunca ocurrió. Su desesperación fue aún mayor cuando comprobó que su jefe había escrito mal el CBU y el dinero había ido a parar a la cuenta de otra persona, que casualmente se llamaba igual que ella.

“Cuando puse el CBU en mi cuenta del Banco Provincia me salió el DNI de la mujer. La busqué en DATEAS, que es una base de datos que hay en Internet, y ahí me apareció su dirección”, contó Delfina a Infobae.

A pesar de que la otra Delfina vivía en el norte argentino, la joven de 24 años no bajó los brazos e hizo hasta lo inimaginable para recuperar su plata; fruto del esfuerzo de trabajar como cajera en un local gastronómico pinamarense.

De acuerdo a la normativa vigente, las transferencias no pueden anularse. Una vez que son enviadas, el banco no puede deshacer la operación. Lo que sí se puede hacer es comunicar el error al departamento de operaciones de la entidad bancaria, tanto de la cuenta de origen como del destinatario.

Este proceso puede ser extenso y, en ocasiones, implicar el cobro de comisiones adicionales. El banco puede iniciar un procedimiento para la devolución del dinero, aunque puede no resultar exitoso. Lo único que puede hacer es ponerse en contacto con la persona que recibió la transferencia y apelar a su buena voluntad para que la devuelva. Si decide no hacerlo, no se la puede acusar de ningún delito.

Lo primero que hice fue buscar medios de comunicación de Machagai, la ciudad donde vivía la mujer. Así fue que encontré al sitio llamado ‘Esto es Machagai’. Les escribí por Whatsapp y me respondieron el domingo por la mañana. Se interesaron en difundir mi historia y me contactaron con el comisario Nicolás Diloff”, relató la joven, sorprendida por la buena predisposición de los chaqueños.

Como era fin de semana y no quería molestar, esperó hasta el lunes para escribirle al comisario. “Le mandé un mensaje a las 8 de la mañana y me respondió al instante. Tras explicarle toda la situación, le pasé el comprobante de la transferencia y los datos que había encontrado de la mujer de Machagai”, agregó.

La reacción del comisario también la sorprendió gratamente: “Me dijo que iba a enviar a un patrullero hasta ese domicilio y que cualquier novedad se iba a comunicar conmigo”.

Una hora y media después, el comisario Diloff le dio a Delfina la noticia que tanto ansiaba: “Ya recuperamos su dinero”.

Cómo fue la recuperación del dinero en Chaco

El encargado de ir hasta el domicilio de la mujer que había recibido la transferencia por error fue el cabo Lucas Fernández, que por esas cuestiones del destino vive en el mismo barrio que ella (el Barrio Belgrano) y en la misma cuadra (apenas los separan dos casas). Se conocían de toda la vida.

Cuando el policía golpeó a su puerta, Delfina lo reconoció inmediatamente. “El sábado te depositaron plata sin querer en tu cuenta”, le dijo Fernández precisando el monto exacto de la transferencia para que no quedaran dudas.

Ella, sin titubear un segundo, lo admitió sin problemas y no puso ningún reparo en devolver el dinero a pesar de que su situación económica es dramática: está desocupada, tiene 5 hijos y los mantiene con los planes sociales que le otorga el gobierno nacional porque con lo que gana su marido no le alcanza. Él trabaja como carpintero y cobra $40 mil por semana.

“Sí, tenés razón”, le respondió Delfina al policía, quien actuó de intermediario de la damnificada de Pinamar. “Le transferí el dinero a su cuenta en ese mismo momento y él fue el encargado de enviárselo a la otra Delfina”, contó la mujer a Infobae.

Si bien habían pasado dos días desde que había recibido ese dinero, ella todavía no había gastado ni un solo peso. Todo se encaminó para que esta historia tuviera un final feliz para la joven pinamarense, a pesar de que Delfina creyó que el abultado monto recibido podía tratarse de un retroactivo que está esperando cobrar de la Anses.

“Al principio no entendía bien de qué eran esos $430 mil porque mi fecha de cobro para los planes es a partir del 20 de mayo. Pero después me entró la duda porque el mes pasado había completado unos formularios para reclamar un retractivo que me adeudan”, aclaró.